Riego de las plantas carnivoras
El agua de riego es un factor CRITICO para el correcto crecimiento y desarrollo de las plantas carnívoras.
Es más, utilizar agua de riego no adecuada supone, indefectiblemente, la muerte de la planta.
Todas las plantas carnívoras deben regarse siempre con agua que no contenga sales disueltas. Suele decirse que la máxima concentración de sales admisible por parte de una planta carnivora debe ser menor a 50 ppm.
Debido a esto, salvo en contadas excepciones, el agua del grifo no sirve para regar a una planta carnívora. Aunque no se trate de un efecto inmediato, la acumulación de sales en el sustrato termina por matar a la planta.
Se dice que algunas especies de Nepenthes soportan bien el agua del grifo. Sin embargo, nosotros no lo hemos probado, por lo que no podemos asegurar el éxito..
Sin embargo, existen varias alternativas. La más sencilla es usar agua destilada de la que se puede encontrar en cualquier supermercado. Esta es la mejor opción para quienes tan sólo poseen unas pocas plantas.
Asimismo puede usarse agua de ósmosis, que en la actualidad puede obtenerse fácilmente gracias a filtros, que aunque suponen un cierto desembolso inicial, al cultivador de planta carnivoras acaba por compensarle.
Hay algunos aficionados que recogen el agua que se condensa en los aparatos de aire acondicionado domésticos. Nosotros no hemos probado esta opción, pero parece ser que es un agua perfectamente váilda para regar nuestras plantas.
Por supuesto que la mejor manera de regar una planta es con agua de lluvia, pero claro, esto no es algo fácil de conseguir y menos en nuestro país, donde en muchas zonas la lluvia es bastante escasa.
A continuación veremos la forma de regar los generos de plantas carnívoras más comunes.
- Cephalotus: es posiblemente una de las más complicadas en este aspecto. No conviene pasarse ni quedarse corto con el agua, ya que ambas condiciones acaban por matar a la planta. Lo habítual es mantenerlas con el sustrato húmedo mediante riegos moderados cada dos o tres días. En cualquier caso, nuestra recomendación es cultivarlas sobre musgo sphagnum vivo o deshidratado, ya que de esta forma la humedad se regula mejor.
- Dionaea: al igual que a las Droseras, les gusta mucho el agua, aunque un poco menos. Nuestro método consiste en ponerlas en un plato con un par de cm de agua, Cuando ésta desaparece del plato, la dejamos sin agua durante un par de días antes de volver a poner agua.
- Drosera: a las Droseras les gusta mucho el agua, por lo que deben mantenerse siempre en un plato con 1 o 2 cm de agua. No hay que regar a las Droseras por arriba, ya que con esto pierden el mucílago que usan para capturar sus presas.
- Nepenthes: el riego de una Nepenthes es similar al de muchas plantas típicas de interior: de forma moderada cada tres o cuatro días en invierno, y con más frecuencia en verano, dependiendo del calor que haga. Lo que si es necesario es pulverizar las hojas con agua destilada al menos una vez cada día. Esto le ayudará a mantener la humedad que tanto gusta a estas plantas.
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